Lo que dijo la crítica sobre «Manual de autoayuda»

Zenda. 23 de mayo de 2017. Miguel Barrero

«Y aunque está por ver si se trata de un resurgimiento duradero o de un espejismo destinado a desvanecerse, sería injusto obviar valiosos títulos recientes que —como Norteamérica profunda, de Juan Carlos Márquez; Manual de jardinería (para gente sin jardín), de Daniel Monedero; La vuelta al día, de Hipólito G. Navarro; La acústica de los iglús, de Almudena Sánchez; Agua dura, de Sergi Bellver, o Manual de autoayuda, de Miguel Ángel Carmona del Barco, sin olvidar antologías como Mi madre es un pez, Náufragos en San Borondón o Aquelarre— han plantado en estos últimos años pequeñas picas en Flandes.»

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El cuaderno. Abril de 2017. Javier Moreno

«Y todo ello, a pesar de lo que pueda parecer, sin un ápice de sarcasmo, mirando a sus personajes ni desde arriba ni desde abajo sino directamente a los ojos. Situaciones extremas, es cierto, pero a las que Miguel Ángel Carmona sabe extraer esa belleza a veces inaccesible que vive recóndita en lo más sórdido del ser humano.»

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Libros y literatura. 21 de agosto de 2016. Leire Kortabarría.

«Las de Manual de autoayuda son narraciones sorprendentes, excepcionalmente bien escritas. Estamos oyendo la voz de un autor con una voz propia muy bien definida, muy segura de sí misma. Un autor que cuenta historias que sorprenden, que atrapan, que embrujan; algunas, de corte más convencional; otras, más insólitas, que obligan a recapacitar y a preguntarnos sobre el sentido de lo que acabamos de leer. Hay momentos de compasión, momentos de ironía, de surrealismo, de thriller, de onirismo, de poesía. De todo hay en las vidas variopintas de estos personajes, unidas por un tono común, una suerte de destino común que podemos intuir más allá del final de cada historia, un final que, en varios casos, no se siente como final.

Manual de autoayuda es un libro diferente para lectores que buscan experiencias lectoras fuera de lo trillado. Y usted, Miguel Ángel Carmona del Barco… es usted bueno; es usted muy bueno.»

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Boulevard literario. 22 de julio de 2016. 

Queda avisado el posible lector que no va a encontrar unas historias amables, ni de fácil digestión. Al contrario, a medida que avanzamos la lectura, algo nos va removiendo y revolviendo en lo más profundo de nuestro interior, de la manera más directa e intencionada posible.

No saldremos indemnes de la lectura y ahí radica la grandeza de estas historias.

La narrativa de Carmona del Barco atrapa, atenaza y no suelta; ahoga y hiere, de tal manera que tocados de muerte por una especie de masoquismo lector, es imposible parar de leer, hasta acabar, uno tras otro, todos los cuentos.

En su mayoría son relatos sórdidos, protagonizados por perdedores, desesperados, hombres y mujeres que viven perdidos en sus propias miserias, confundidos y marginados aunque no obstante, buscan y se aferran a lo que puede ser para ellos una mínima esperanza de redención, quizá un mínimo sentido a sus confusas y precarias vidas.

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Dime lo que escribes. Julio de 2016.

«Más allá de lo que remueve por dentro Manual de autoayuda tiene una forma bonita, bonito continente para el contenido que duele. No creo que debamos encuadrar estos relatos dentro del realismo sucio. Personalmente me parecen, más bien, crónicas imaginadas aunque no imaginarias. Es una definición personal, como cualquier otra, pero a mi me vale. Además cada historia está construída con tino, con perfección, sin dejar detalle suelto y con gancho. Despierta la avidez lectora que dirían algunos. Y es muy interesante la versatilidad de estilos de Carmona del Barco, algo de agradecer cuando lees un libro de relatos que te sitúa en diversos lugares, cuerpos y espacios vitales. Quemar voces puede llegar a quemar la vista del lector. Por suerte en este manual hay píldoras refrescantes para la vista.»

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Jorge Gamero. 14 de mayo de 2017.

«Todos los relatos van ganando en interés línea a línea, empiezan con una tensión cautelosa, como tanteando la historia y al lector y se disparan hacia una tensión final en un in crescendo de dramatismo, de lirismo o a una sorpresa final, que te zarandean de placer en el desenlace.»

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